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Entre el 21 y el 23 de junio de 2025, el Parque Simón Bolívar volvió a recibir una nueva edición de Rock al Parque. En su versión número 29, el festival reunió durante tres jornadas a agrupaciones distritales, nacionales e internacionales, consolidándose nuevamente como uno de los principales espacios de circulación para el rock y sus diferentes vertientes en Colombia.

Con una programación de 56 agrupaciones y más de 350 músicos, la edición de 2025 presentó una combinación de propuestas provenientes de distintas generaciones y escenas. De acuerdo con el balance de Idartes, alrededor de 253.000 personas asistieron al festival durante los tres días, en una programación distribuida entre los escenarios Plaza, Bio y Eco.

La escena distrital vuelve a ocupar los escenarios

Uno de los componentes centrales de Rock al Parque continúa siendo la participación de las agrupaciones bogotanas seleccionadas mediante convocatoria pública. Para esta edición fueron escogidos 20 proyectos entre más de 300 propuestas recibidas, conformando una muestra de diferentes sonidos que actualmente hacen parte de la escena independiente de la ciudad.

Entre las agrupaciones seleccionadas estuvieron Herejía, Devasted, Metal Sevicia, Mortalem, Somberspawn, Keep The Rage, Okinawa Bullets, Piel Camaleón, Buha 2030, Apolo 7, Dead Silence, K93, Piangua, Sin Pudor, Sin Nadie al Mando, Bat Habits, Chimó Psicodélico, Hermanos Menores, Urdaneta y Yo No La Tengo.

La presencia de estas agrupaciones permitió que el festival funcionara nuevamente como una plataforma para proyectos que vienen desarrollando su trayectoria en circuitos locales. Dentro de esta selección, el metal tuvo una representación importante con propuestas como Herejía, Devasted, Metal Sevicia, Mortalem y Somberspawn, mientras que otros proyectos ampliaron la programación hacia el rock alternativo, el punk, el ska y diferentes fusiones.

La convocatoria distrital también volvió a evidenciar la amplitud de una escena que no puede reducirse a un solo sonido. Los escenarios recibieron proyectos con diferentes recorridos, propuestas estéticas y aproximaciones al rock, permitiendo que artistas emergentes compartieran programación con agrupaciones de mayor trayectoria.

La memoria del rock colombiano

El componente nacional estuvo representado por agrupaciones provenientes de diferentes regiones del país. Desde Medellín llegaron Grito, Tenebrarum y Reencarnación, mientras que Rain of Fire representó a Tuluá, Rex Marte llegó desde Cali y Somer desde Circasia, Quindío.

La participación de estas bandas permitió ampliar la mirada sobre la escena colombiana más allá de Bogotá. En particular, la presencia de proyectos asociados al metal permitió establecer un recorrido por diferentes momentos y vertientes de la música pesada nacional.

A este grupo se sumaron tres agrupaciones bogotanas invitadas por el festival: Don Tetto, La Derecha y Polikarpa y sus Viciosas. Sus presentaciones incorporaron a la programación proyectos con una trayectoria consolidada dentro de la historia del rock capitalino.

En el caso de La Derecha, su regreso a Rock al Parque permitió reencontrar a una de las agrupaciones vinculadas a la consolidación del rock bogotano durante las décadas de 1980 y 1990. Polikarpa y sus Viciosas, por su parte, representó una trayectoria fundamental dentro del punk colombiano, mientras que Don Tetto llevó al escenario una propuesta asociada a una generación posterior del rock nacional.

Metal, punk y sonidos pesados

El metal volvió a ocupar un espacio considerable dentro de la programación internacional. El cartel permitió reunir en Bogotá diferentes generaciones y subgéneros de la música pesada.

Desde Suecia llegó Dismember, una de las agrupaciones históricas del death metal europeo. Austria estuvo representada por Belphegor, mientras que Estados Unidos llevó al festival a Hirax y Madball, dos proyectos vinculados a diferentes momentos del thrash metal y el hardcore.

Canadá estuvo representado por Comeback Kid, mientras que Argentina llevó a A.N.I.M.A.L., agrupación fundamental dentro del metal latinoamericano. España aportó propuestas como Parabellum, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Bala y Hermana Furia, ampliando el espectro de sonidos pesados y alternativos presentes en el festival.

La presencia de estas agrupaciones permitió que durante los tres días circularan diferentes aproximaciones a la música pesada, desde el death y black metal hasta el thrash, hardcore, punk y fusiones con otros géneros.

Una mirada hacia Latinoamérica

La programación internacional también permitió recorrer distintas escenas latinoamericanas. Uruguay estuvo representado por El Cuarteto de Nos, mientras que Argentina contó con Los Cafres, El Mató a un Policía Motorizado y Silvestre y La Naranja.

Desde México llegaron Allison, El Gran Silencio, Descartes a Kant, Cemican y Los de Abajo. Panamá estuvo representada por Los Rabanes, Venezuela por Viniloversus, Brasil por Black Pantera y The Mönic, mientras que Chile contó con Mawiza.

Esta diversidad permitió que Rock al Parque mantuviera una programación que no se concentró exclusivamente en las vertientes tradicionales del rock. Ska, reggae, punk, rock alternativo, sonidos experimentales y diferentes expresiones de la música latinoamericana compartieron espacio con el metal y el hardcore.

Uno de los ejemplos fue El Gran Silencio, cuya propuesta mezcla rock con diferentes ritmos populares latinoamericanos, mientras que Los Cafres llevaron al festival una de las expresiones más reconocidas del reggae argentino. Por otra parte, El Mató a un Policía Motorizado representó una de las propuestas más importantes del rock alternativo argentino contemporáneo.

Tres días, tres escenarios y diferentes generaciones

La programación estuvo distribuida durante tres días en los escenarios Plaza, Bio y Eco. Esta distribución permitió que el público pudiera recorrer diferentes propuestas a lo largo de cada jornada y construir su propia experiencia del festival.

El sábado estuvo marcado por una importante presencia de metal y sonidos pesados. Agrupaciones como Tenebrarum, Reencarnación, Hirax, Belphegor, Dismember, Herejía, Devasted, Mortalem y Somberspawn compartieron la jornada con propuestas como Mawiza, Parabellum, A.N.I.M.A.L. y Black Pantera.

El domingo amplió el espectro sonoro con agrupaciones como Los Rabanes, Los Cafres, Allison, Descartes a Kant, El Mató a un Policía Motorizado, Silvestre y La Naranja, Viniloversus y Desierto Drive, junto a proyectos distritales como Piel Camaleón, Piangua, Apolo 7, Buha 2030, Yo No La Tengo y Keep The Rage.

La última jornada reunió varios de los nombres más reconocidos del cartel. Don Tetto, La Derecha, El Cuarteto de Nos, El Gran Silencio, Comeback Kid, Madball, Bala, Carmen Sea, Grito, Rex Marte, Somer, Metal Sevicia, K93 y Sin Nadie al Mando hicieron parte de una programación que volvió a combinar artistas de diferentes generaciones y procedencias.

Rock al Parque camino a sus 30 años

Más allá de las cifras y del cartel, Rock al Parque 2025 volvió a poner en un mismo espacio a diferentes generaciones de músicos y públicos. La participación de proyectos seleccionados por convocatoria, agrupaciones nacionales con trayectoria y artistas internacionales permitió construir una programación amplia alrededor del rock y sus diferentes expresiones.

Con 253.000 asistentes registrados durante las tres jornadas, la edición número 29 cerró un nuevo capítulo del festival y dejó el escenario preparado para su siguiente aniversario. Rock al Parque llegará en 2026 a sus 30 años, una fecha que permitirá revisar la historia de un evento que ha acompañado el desarrollo de distintas generaciones de músicos, públicos y escenas alrededor del rock en Bogotá y Colombia.

https://www.youtube.com/watch?v=L4d29jdfpk

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