Meshuggah (‘desquiciado’ en hebreo) es una banda complicada de analizar. Podríamos decir que el disco que rompe estructuras musicalmente es este ‘Destroy, Erase, Improve’ de 1995, pero el que marca su consagración a nivel masivo es obZen del 2008.

La pregunta es por qué tardaron tanto en lograr su consagración. Se puede pensar que lo propuesto en 1995 con ‘Destroy, Erase, Improve’ era algo que realmente traía conceptos nuevos al metal, tal vez demasiado nuevos y que sufrió lo inevitable para todo arte considerado de ‘vanguardia’: la incomprensión de las grandes masas. Es inevitable, la vanguardia es aceptada o comprendida por una minoría. Hasta que, en el caso de lograr permanencia, finalmente será aceptado por más cantidad de personas y pasará a considerarse ‘contemporáneo’ o ‘moderno’, siendo todos estos conceptos son por demás discutibles.

Tal es así que a Meshuggah le llevó 13 años lograr la aceptación masiva y convertirse en lo que es hoy: un referente del Metal considerado ‘moderno’, cuando en realidad su primer álbum, ‘Contradictions Collapse’ es de 1991 y su primer EP, Meshuggah, de 1989. Son los riesgos que una banda corre al hacer algo realmente innovador. Algo que preparó el camino para el desarrollo del Mathcore y el Djent.

Básicamente, se puede decir que la música consta de melodía, ritmo y armonía. Las melodías de Meshuggah no traían grandes novedades. ¿En dónde radicaba el quiebre del ‘Destroy, Erase, Improve’? Básicamente en la tan comentada ‘polirritmia’ y, según músicos mucho más entendidos que el que escribe, en la armonización con influencias del Jazz. Y es justamente eso, los ritmos ‘raros’, la mezcla de Death, Thrash y Jazz sumados a los riffs furiosos y buenos trabajos vocales, lo que define el sonido ‘innovador’ de Meshuggah. Más allá de gustos personales, es innegable la influencia que han logrado, después de tantos años de carrera.

Grabado en Febrero de 1995, con producción de Daniel Bergstrand y Meshuggah, el 12 de Mayo de 1995, hace 26 años, salía a la calle el segundo álbum de la banda, ‘Destroy, Erase, Improve’.

1.‘Future Breed Machine’ abre la placa, con una monstruosa distorsión, riff agresivo y poderoso y el particular sonido de ‘pitillo’ que es su firma personal. Un sonido brutal que hace que los riffs tengan un aire cuasi industrial, pero aun así sonando orgánicos. Jens Kidman logra darle aún más cuerpo a todo lo que se escucha en este tema, sobre todo con el final bestial. Lo dicho y toda la base rítmica cierran un tema inicial monumental. Si algo le faltaba a este tema: un break que eriza la piel. Un clásico del género que debe estar entre los mejores temas de Meshuggah.

2.‘Beneath’ tiene la dificilísima misión de seguir al primer tema. Se encuentra en otra vertiente, pero realmente logra seguir adelante con el disco sin desentonar en lo más mínimo. La buena producción del tema le da una buena mano para lograrlo. Salvaje y técnico, un gran tema que vuelve a contar con todos los ingredientes de la banda: riffs insanamente distorsionados, base rítmica sorprendente y una voz desquiciada que mueve muchísimo. Seguramente el tercer tema bajaría un poco, sería lo esperable.

3.’Soul Burn’ sigue arriba, en el ápice del álbum, con sus riffs pesados con notas bajas, un gran solo de Fredrik. Muy buenos cortes, el tufillo jazzero y prog ayudan a redondear este tema como el último elemento de este tridente de apertura.

4.‘Transfixion’ es una canción acelerada y desbordante de energía y poder. Melodía ganchera, cortes con Fredrik jugando encima solo agregan variedad a otra canción que suena a himno.

5.‘Vanished’ arranca como un thrash sin vueltas, un poco más directo, con menos cambios de ritmo. Bien puesto en el disco, dando una especie de respiro a tanto cambio que se venía escuchando. Esto no significa que no tenga un parate en medio del tema ni que sea menos poderoso. Un gancho al hígado.

6.‘Acrid Placidity’ es la verdadera pausa que trae calma al oyente con su aroma a Jazz. Guitarras ambientales, solo tranquilo, ambiente casi misterioso, único tema firmado solamente por Hagström.

7.‘Inside What’s Within Behind’ vuelve al ritmo frenético. Aquí tiene gran relevancia la participación vocal de los otros integrantes, por ejemplo en una extraña voz en off que enriquece el ambiente de la canción. Gran trabajo de la base rítmica que encaja perfectamente con Thordendal.

8.‘Terminal Illusions’ es otro tema thrasero demoledor en el Kidman se luce aún más, banda aplastante, de nuevo las polirritmias…un tema arrollador por donde lo mires.

9.‘Suffer In Truth’ tiene un inicio ganchero, pegajoso, fácilmente asimilable, relativamente calmo, lo que resulta engañoso al avanzar canción adelante. No tardan en aparecer unos cortes magistrales, el tema se hace más complejo, una voz en off suma misterio, realmente una joya. El grito del nombre del tema  fal final eriza la piel.

10.‘Sublevels’ con su riff y una voz hablada encima, arranca de manera más calma y misteriosa. Buen cambio de clima cuando sube el ritmo, para luego caer nuevamente, con guitarras ambientales que nuevamente dan lugar a un ritmo más rápido y pesado. Un cierre de a ratos hipnótico.

La versión japonesa incluía tres bonus tracks: ‘Humiliative’, ‘Ritual’ y ‘Gods Of Rapture’.

Para muchos, este disco es uno de los más importantes e influyentes de los 90’s. Una banda que vino a establecer sus propias reglas, dejando los cimientos para lo que luego sería llamado Mathcore y Djent, palabra ésta última que surgió cuando un fan le preguntaba a un borracho Thordendal sobre el tono de su guitarra y él insistía en que sonaba como ‘dj, dj, dj’.

Destroy, Erase, Improve’ es, con sus casi 46 minutos de duración, seguramente uno de los mejores discos de Meshuggah, con una importancia capital en la evolución de la banda misma y del metal. Disco precursor de estilos, enorme influencia en innumerables bandas. Lo que se dice un verdadero discazo.

Line up de Meshuggah en ‘Destroy, Erase, Improve’:

Tomas Haake: batería, voz hablada, letras (1-5, 7, 10), composición (3)

Jens Kidman: voz líder, letras (8, 9), composición (9)

Fredrik Thordendal: guitarra líder, sintetizadores, composición (1-5, 7, 8, 10)

Mårten Hagström: guitarra rítmica, composición (6)

Peter Nordin: bajo

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