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San Venus, banda originaria de Guadalajara, México, se encuentra de estreno presentando su primer material discografico de larga duración titulado ”APÁ” el cuál muestra un gran paso en su evolución musical con un sonido tan crudo como maduro.
Esta entrega que consta de 12 tracks nos lleva por un camino entre luces y oscuridad, donde la introspección, melancolía y sentimentalismo estan mezclados perfectamente entre feroces y demoledores riffs, batería que destroza y un bajo que se fusiona con cada latido del corazón.
Este material no ha sido completamente fácil de crear, pues muestra a su vez un lado vulnerable y toca fibras sensibles para los tres miembros de la banda: Uziel ”Uxi” Hernández (voz), Ricardo ”Rixxon” Villagómez (batería) y Miguel ”Mike” Ruiz (bajo).

Fotografía por: Mafer Blaché
En su sonido podemos encontrar variedad de ritmos, pero siempre sin desligarse del Rock que los ha llevado de la mano a lo largo de los años. Para Uziel, en sus propias palabras, este ha sido ‘‘un álbum de un proceso largo y por alguna razón doloroso. Un reflejo de algún duelo que él y sus compañeros de banda han tenido que pasar, y que sin ellos habría sido muy dificil de superar”

Fotografía por: Cesar ”Mitzu” Reyes
Aquí te contamos nuestra primera impresión track por track de esta gran entrega que ha visto la luz este 5 de noviembre.
Stoichkov (1979):
Track que da apertura al álbum, uno de los más intensos y personales donde se transforma un duelo en resistencia. La canción parece escrita desde la herida original: la pérdida. Desde el primer verso “En duelo desde que llegué a la vida, no era ni un año y ya estaba la herida” y con ese riff pesado y que encarna crudeza, se impone ese tono de fatalidad que atraviesa todo el tema, convirtiendo el dolor en identidad. El título funciona como símbolo del temple y la dureza, esa figura que “sigue de pie” a pesar del golpe. Un manifiesto que no es simple resignación, sino un mantra: una forma de sobrevivir emocionalmente. Musicalmente y en tono, encarna una catarsis: un lamento convertido en afirmación vital. El cierre “Lo que me duele es que te vayas sin decir adiós”. Una canción sobre aprender a cargar con la ausencia y aún así seguir de pie, con la mirada firme. Con ella se da el inicio a una especie de ”arco” dentro del disco, alrededor de 4 canciones que evidentemente compartirán conexión.
a.C.:
Una pieza etérea y melancólica, donde la atmósfera sonora parece flotar entre la súplica y el eco del vacío. Con muy pocas palabras pero enorme mensaje, construye un paisaje emocional suspendido, donde el tiempo se detiene en la imposibilidad de olvidar. El verso “Apiádate de mí, yo no sé olvidar alguien como tú” se repite como una plegaria que se disuelve en la niebla, mientras la línea “Alguien con quietud de ser miles sin él” introduce una imagen poética y ambigua: Su tono atmosférico y vulnerable, “a.C.” encapsula ese momento en que el duelo deja de doler físicamente, pero sigue resonando en el alma. Es el punto más contemplativo del disco, donde San Venus convierte el desconsuelo en un ejercicio de belleza espectral.
Rey David (1615):
Track que se torna en una de las composiciones más espirituales y simbólicas de San Venus, donde se transforma la fe y el duelo en un mismo lenguaje. Desde la primera línea “Cuarenta y dos letras que nunca entendí” la canción introduce un tono místico, aludiendo a lo sagrado y lo indescifrable, como si la vida misma fuera una plegaria escrita en códigos. La repetición del verso “Cinco más doce, de lo malo siempre lo mejor”, ya presente en “Stoichkov (1979)”, sugiere el (anteriormente mencionado) hilo conceptual dentro del álbum: el intento de hallar sentido y redención dentro del dolor. Es una conversación con lo invisible, una aceptación de que la fuerza nace de la vulnerabilidad “debilidad se vuelve fortaleza” eco directo del ideal bíblico del Rey David, que vence desde la fe y no desde la fuerza. San Venus fusiona espiritualidad, pérdida y resiliencia, logrando una de las expresiones más profundas del disco con este tema.
d.C.:
Conecta de nuevo con ”a.C.” y entra en un tono contemplativo dentro del disco: con las frases de dicho track. “Yo también cuestioné, cuesta el volverte a ver…” la canción tiene por núcleo la dificultad de reconocerse y reencontrarse después de una pérdida y, al mismo tiempo, la insistencia casi terapéutica “Acuéstate y piensa que estás bien” , “Estás bien sin él” es una mezcla de aceptación al luto y una invitación a la ternura propia. El título (d.C.) es aparentemente un cierre simbólico y deja la sensación de que, aunque la herida siga viva, hay una pequeña afirmación de supervivencia y cuidado que permite seguir.
AI-Anon:
Una de las joyas de este disco, a opinión personal. Una confesión cruda y desgarradora sobre la dependencia emocional y la autodestrucción. Desde “Arráncame de mis sentimientos, bórralos bien, hazme pensar lento”, la letra establece una lucha interna entre el deseo de olvidar y la imposibilidad de hacerlo. La voz no pide amor, sino anestesia ”pago por destruirme por dentro” es una linea contundente. Aquí el tono no es solo de súplica: también hay un destello de autoconciencia, un reconocimiento del propio desgaste. San Venus traduce en palabras la experiencia de perderse en distintos aspectos. Una de las piezas más viscerales del disco, una especie de plegaria oscura que parece explorar los límites entre amar, doler y dejar de existir.
Mejor Despidete:
Un track definitivamente fuerte y bastante humano. A diferencia de otras canciones que pueden aferrarse al amor, esta asume con madurez que todo vínculo tiene un punto de quiebre. Desde su inicio “Estado de nostalgia, no hay día en que no sienta que será el último” la letra construye una atmósfera de resignación que no busca dramatismo, sino verdad. Un punto en donde se reconoce que lo que alguna vez unió, ahora separa y es necesario dar un cierre.
Hállame:
Este tema se siente como una súplica suave, íntima, casi espiritual. La letra parece retratar el reencuentro con uno mismo a través del reflejo del otro: una mirada que no solo observa, sino que revela. El verso “En ti supe más de mí, de miedos que no sabía que tenía” encapsula ese descubrimiento emocional que solo ocurre cuando alguien nos ve con verdadera profundidad. La canción oscila entre la vulnerabilidad y la redención: muestra la fragilidad, pero también su belleza, como en la línea “Una tarde la princesa supo su naturaleza”, donde la metáfora de la “princesa” funciona como símbolo de autoaceptación y despertar interior. Pese a ser un tema breve, San Venus construye aquí un pequeño manifiesto de reconciliación emocional, donde amar y reconocerse se vuelven actos inseparables.
Pero Bien ¿y tú? 🙂 :
Un retrato crudo de la frustración y el cansancio emocional ante una vida que parece castigar incluso el esfuerzo. La letra, envuelta en un tono de derrota introspectiva, muestra a alguien que cuestiona su propio valor y se culpa por todo lo que sale mal, mientras intenta no culpar a nadie más, ni siquiera a Dios. Una balada Rock-Pop que es un monólogo disfrazado de diálogo cotidiano, donde la frase en su título se convierte en ironía. Con su repetición y tono casi confesional, San Venus logra capturar la sensación de estar atrapado en un ciclo de culpa, autocrítica y resignación, convirtiendo la vulnerabilidad en el centro emocional del tema.
Dizzy:
Un vistazo al niño / niña que muchos fuimos, a aquellas infancias un tanto complejas. Una carta del adulto que eres hoy a tu version infante. Se presentó con anterioridad como single previo al lanzamiento de este material. Es una pieza que transforma el vacío emocional en ese tipo de vértigo que deja crecer sin haber sido realmente visto. A través de una narrativa muy personal, la canción parece hablarnos desde la mirada de alguien que aprendió a expresarse en medio del silencio. Su sonido combina atmósferas suaves con una base rítmica que encaja perfecto, recordando al emo dosmilero pero con una vulnerabilidad mucho más moderna. La voz de Uziel en este tema no busca brillar, sino liberar, dejando que el temblor y la imperfección cuenten la historia. Más que una canción, “Dizzy” es un retrato de lo que pasa cuando la necesidad de ser escuchado se convierte en identidad: un desahogo honesto que incomoda y a la vez libera por lo real que se siente.
AVRIL:
También lanzada como segundo single y una de las composiciones más tiernas y personales de San Venus, una carta abierta que Uziel escribe a su hermana menor con la sensibilidad de quien ha visto crecer el amor familiar entre la nostalgia y la ausencia. Desde el primer verso “Lo siento si lastimé, desármate, igual yo tomo la bala por ti”, la canción deja claro su papel protector: un hermano que asume el dolor ajeno como propio y que pone el bienestar de ella por encima de todo. “Avril” se percibe íntima y sincera, casi como una grabación casera hecha desde el corazón. Total calidez, solo una voz que promete amor incondicional: “Que tú estés bien es lo primero” se repite como un mantra, un recordatorio constante de cuidado y entrega. Es una canción que no buscó ser verdadera y que lo ha conseguido; un retrato fraternal que emociona por su honestidad y por la forma en que convierte el afecto cotidiano en poesía pura.
Pau (MFKR):
Se da inicio a un puente instrumental melódico con una voz suave de fondo que da calma y la cual encamina hacia la culminación de este album.
Amá:
Este track sin duda es el corazón emocional y el cual da un final perfecto a este disco, una carta íntima de Uziel a su madre que equilibra ternura, gratitud y vulnerabilidad. Desde los primeros versos “Tú me conoces mejor que yo, soy el reflejo de tu amor” la letra construye un vínculo casi sagrado entre madre e hijo, donde el amor materno se presenta como refugio y redención. “Me aceptas como soy, que yo esté bien es tu prioridad” revela una devoción mutua, el tipo de amor que sostiene incluso cuando todo lo demás se derrumba. Lo más conmovedor llega con los fragmentos de audio real, donde se escuchan ecos del pasado: palabras de afecto y mimos con tonos melódicos de una canción de cuna, detalles que manifiestan la presencia de esa figura que marcó su vida. “Amá” funciona como un final que emula una luz al final del túnel, un alivio en esta entrega discográfica en medio del caos emocional de las otras canciones. Es un homenaje puro y humano, donde se transforma la nostalgia en gratitud y la vulnerabilidad en fortaleza.
Podemos decir con absoluta certeza que este trabajo es complejo, pero bien estructurado tanto lírica como musicalmente y que su contenido es de gran madurez y simbolismo, lo que lo vuelve realmente único y una pieza clave para posicionar a esta agrupación tapatía como una de las mas fuertes de la actualidad en nuestro Rock nacional.
‘‘APÁ” de San Venus – Disponible en todas las plataformas.

