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Después de casi dos años, Alesana volvió a Monterrey, iniciando su gira 2026 por latinoamerica tal y como sucedió en 2024. Esta vez fue diferente ya que el show estuvo enfocado completamente en su tercer álbum, The Emptiness,  el cual interpretaron íntegramente.

La cita ocurrió en un venue 10/10,  el Showcenter Complex, que a decir verdad es de los mejores lugares donde se puede disfrutar de la música en vivo. La audiencia, que abarcaba desde quienes vivieron la era original del álbum hasta nuevas generaciones que lo descubrieron después, estaba expectante por escuchar el álbum completo en vivo. Se vivía una vibra muy nostálgica y emocional desde antes de que abrieran las puertas.

Momentos antes de dar inicio al acto invitado, la banda Quinto Atlas de mi natal San Nicolas de los Garza, se pudo ver a Dennis Lee, vocalista de Alesana, dando un paseo por el venue, tomandose fotos y teniendo pequeñas charlas con algunos fans que pudieron coincidir en el camino.

Justo a las 20:00 hrs, Quinto Atlas subieron al escenario para dar inicio a lo que fue una noche llena de energía cruda y emocional, de esa que no a todos les puede gustar pero seguramente es porque no han estado en el tiempo ni el espacio adecuado.  Activos desde 2015, se ha forjado una reputación sólida dentro de la escena alternativa mexicana gracias a su fusión entre post-hardcore melódico, emo y toques de metal. El show se sintió como un preludio perfecto, contribuyendo a calentar al público con una descarga de energía y sinceridad emocional que encajó muy bien con la vibra general del evento.

Las luces se apagaron justo a las 21:00 hrs, como estaba programado, y Alesana salió con una energía contagiosa. El público recibió con gritos y cánticos cada tema que iban interpretando, especialmente cuando comenzaron con Curse of the Virgin Canvas, el primer tema del álbum por consiguiente el primer tema del setlist. Porque a diferencia de un set tradicional, Alesana tocó The Emptiness en su totalidad, lo que convirtió el concierto en una narrativa en vivo.

La respuesta del público fue intensa: para muchos asistentes fue escuchar un álbum que marcó su adolescencia en vivo por primera vez. La mezcla de voces guturales y limpias se sintió viva y brutal, con momentos donde la banda realmente explotó en energía y otros donde la multitud sólo se dedicó a absorber cada detalle. Temas como “The Thespian” y “A Lunatic’s Lament” fueron de los más celebrados, con la audiencia coreando cada palabra. Un mini mosh pit, que menos agresivo que en otros eventos hay que destacar que siempre es divertido ver uno, mil veces mejor es estar adentro, pero eso hay que dejárselo a los expertos en el tema.

Siendo Annabel” el último tema del álbum también pudo haber sido el último de la noche sin embargo no fue así ya que el tan famoso encore se hizo presente, dando un cierre majestuoso a la noche con clásicos que elevaron la energía del público a un nuevo nivel, “Apology” fue la culminación de una noche significativa para la banda y sus fans norteños.

Hubo momentos memorables de interacción entre banda y fans, con la audiencia saltando, cantando y algunos incluso con lágrimas al revivir temas que definieron una era del post-hardcore. Más allá de lo musical, lo que destacó fue la conexión emocional entre la banda y la audiencia.

No fue solo nostalgia, sino una especie de catarsis colectiva. Fans comentaron en redes (por ejemplo Instagram y otras plataformas) que el show superó sus expectativas, resaltando que The Emptiness en vivo se sentía todavía más intenso que en disco.