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Mientras se preparan para su gira de primavera junto a Sevendust, Atreyu sorprende a sus fans con el lanzamiento de su nuevo sencillo, “Children Of Light”, en colaboración con el legendario Max Cavalera.
El tema forma parte de su próximo álbum, “The End Is Not the End”, que verá la luz el 24 de abril de 2026 a través de Spinefarm Records.
Sobre este lanzamiento, la banda comenta:
“Children Of Light nació con un espíritu primitivo en mente. Es una canción pensada para festivales. Está fuertemente inspirada en el sonido clásico de Sepultura, y aunque parecía una colaboración imposible, queríamos que Max formara parte. Es un honor compartir esta canción con una verdadera leyenda.”
Pero este sencillo es solo una muestra de lo que viene. “The End Is Not the End” se perfila como el álbum más pesado y ambicioso en la historia de la banda.
“Nos dimos cuenta de que lo que hacía grande a Atreyu al principio era que no sonábamos como nadie más”, explica su vocalista Brandon Saller. “No encajábamos en ningún lado. No éramos una banda emo, ni metal, ni punk… pero de alguna forma todo funcionaba. Simplemente abrimos nuestro propio camino.”
El proceso creativo del disco llevó a sus integrantes —los guitarristas Dan Jacobs y Travis Miguel, el bajista Porter McKnight, el baterista Kyle Rosa y Saller— a explorar nuevos entornos y formas de composición.
“Tokio nos hizo sentir como niños otra vez”, recuerda Saller. “Escribíamos por la mañana y luego salíamos a perdernos entre toda esa inspiración. La primera canción que terminamos fue ‘Dead’, y supimos que estábamos en algo especial.”
Después de su etapa en Japón, la banda se trasladó a la aislada isla de San Juan, en la costa de Washington, donde el contraste creativo fue clave:
“Era el opuesto total a Tokio. No salimos de la casa durante cuatro días y escribimos algunas de las canciones más pesadas del disco.”
El resultado es un álbum que se siente a la vez clásico y desconocido; agresivo pero natural, profundamente emocional y ajeno a las tendencias. Producido por Matt Pauling, este décimo material de estudio es vibrante, innovador y contundente.
“Es el disco más pesado y más metal que hemos hecho”, afirma Saller. “Pero también es el viaje musical más grande que hemos emprendido en años.”
El álbum fluye con naturalidad entre momentos melódicos expansivos y una fuerza metálica demoledora, con tintes cinematográficos y atmósferas envolventes, todo impulsado por una intensidad cruda. Canciones como “Dead”, “Ghost in Me”, “Children of Light” (con Max Cavalera) y “Afterglow” logran sonar tanto actuales como atemporales.

