Encuentra las mejores noticias solo en HeadbangersLA
El debate sobre el uso de la inteligencia artificial en la música sigue generando opiniones encontradas dentro de la industria, y AMORPHIS no es ajeno a esta conversación. En una reciente entrevista, el guitarrista Esa Holopainen y el tecladista Santeri Kallio compartieron su postura respecto al uso de herramientas de IA, especialmente en el terreno visual, dejando claro que, aunque reconocen su utilidad, existen límites que no están dispuestos a cruzar.
Para Santeri Kallio, la inteligencia artificial puede ser una aliada práctica en un contexto donde los presupuestos para videos musicales son cada vez más reducidos. La caída en las ventas de discos y la dependencia del streaming han obligado a muchas bandas a replantear sus recursos, y es ahí donde la IA puede ofrecer soluciones eficientes. Según el músico, estas herramientas permiten ahorrar tiempo y dinero, además de generar resultados visualmente impactantes, siempre y cuando se usen con moderación. En su opinión, la IA puede funcionar bien para crear atmósferas o efectos puntuales en un video, pero no debería sustituir elementos clave como el arte de portada, ya que ahí se pierde algo esencial: la personalidad.

Esa Holopainen coincide en que muchos artistas han experimentado con la IA por curiosidad, especialmente en el ámbito visual, obteniendo ilustraciones de corte fantástico. Sin embargo, ambos músicos advierten que, aunque la tecnología resulta fascinante, también despierta cierta inquietud sobre el rumbo que podría tomar el futuro creativo. Entre bromas sobre escenarios dignos de Terminator o Matrix, subyace una preocupación real: el riesgo de que la automatización termine desplazando la esencia humana del arte.
Kallio se define a sí mismo como un músico de la vieja escuela. Criado en los años 80, asegura que la mayor satisfacción sigue siendo crear música desde cero, tomar una guitarra, componer, ensayar y compartir escenario con sus compañeros. Para él, ese proceso es insustituible y representa la parte más divertida y significativa de ser músico. Aunque entiende que las nuevas generaciones crecerán con una visión distinta y más integrada a la tecnología, personalmente no siente interés en delegar el acto creativo a una máquina.

Esta postura también es compartida por el vocalista Tomi Joutsen, quien anteriormente reflexionó sobre el papel de la tecnología en la música moderna. Si bien reconoce que hoy en día el uso de plugins y herramientas digitales es casi inevitable, sostiene que el arte más puro sigue naciendo de las personas. Para Joutsen, la inteligencia artificial carece de la capacidad de comprender emociones reales como el amor, el odio o el sufrimiento, elementos fundamentales para crear música auténtica y con identidad.
Estas reflexiones llegan en un momento clave para la banda, tras el lanzamiento de su más reciente álbum, “Borderland”, publicado en septiembre. El disco, grabado en Dinamarca junto al productor Jacob Hansen, representa el decimoquinto trabajo de estudio de AMORPHIS y funciona tanto como una continuación natural de su legado como una reinvención creativa. Fieles a su espíritu explorador desde su formación en Helsinki en 1990, la banda sigue ampliando sus horizontes sonoros sin perder su esencia, apostando por la emoción humana como el núcleo irremplazable de su música.

