Sons Of Apollo en el Teatro Flores, Buenos Aires, Argentina, 18 de agosto 2022

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Debido a la sorpresiva noticia de la ausencia de Billy Sheehan en el bajo, Sons Of Apollo anunciaba, hace un tiempo atrás, su llegada a Latinoamérica con Felipe Andreoli como encargado del bajo. El bajista brasilero es miembro de Angra y además ha pasado por varias bandas y proyectos, entre ellos Almah, la banda de Edu Falaschi, quien fuera cantante de Angra entre el 2000 y el 2012.

Con ese antecedente, se iba haciendo realidad el dos veces pospuesto regreso de SOA a Argentina, en lo que sería la última fecha de su gira por latinoamericana.

La banda elegida para la nada fácil tarea de abrir para SOA fue Fughu. Según el criterio de este cronista, una de las mejores bandas argentinas de la actualidad. A las 19:30 hs dieron inicio a su show, ante un público que ya se agolpaba contra las vallas para ver al crédito progresivo (aunque ellos mismos renieguen de ese título) local, que ya había sido bendecido por Portnoy en el 2008, al elegirlos como teloneros de Dream Theater en el Luna Park.

Fughu se movió con profesionalismo en el escenario. Es una banda precisa, de un nivel interpretativo excelente y que, al mismo tiempo, genera una sensación de frescura y espontaneidad. Seguramente, esto se debe en gran medida al carisma de su cantante, Renzo Favaro. Fue un set de 40 minutos que terminó con una muy grata sorpresa para los seguidores de la banda: la aparición de Santiago Burghi, anterior cantante de Fughu. Ese final fue emocionante e insuperable, las dos voces de Fughu juntas, cerrando una actuación impecable en una noche muy importante.

La recepción del público fue muy buena. Un público que en gran número demostró conocer los temas, reconociéndolos desde el inicio, cantándolos y acompañando cada cambio de ritmo. Los mencionados 40 minutos se hicieron cortos, algo que no es muy frecuente para una banda soporte. La elección de Fughu fue un gran acierto de la producción, sin dudas.

Fughu es: Ariel Bellizio en guitarras, Alejandro López en batería, Juan Manuel López en bajo, Marcelo Malmierca en teclados y Renzo Favaro en voz.

Después de un hiato que fue pasando de la tensión al tedio a lo largo de los 50 minutos que duró, finalmente subió al escenario Sons Of Apollo. Mike Portnoy (batería), Jeff Scott Soto (voz), Felipe Andreoli (bajo), Derek Sherinian (teclados) y Ron ‘Bumblefoot’ Thal (guitarra) hicieron desaparecer cualquier atisbo de aburrimiento en segundos. Es que SOA fue una aplanadora musical desde el minuto cero. Una selección de temas que no daba descanso. Después de una apertura fulminante con ‘Goodbye Divinity’, llegaron (si la memoria no me falla, sepan disculpar) ‘Fall To Ascend’, ‘Signs Of The Time’ y Whither To Black’.

Recién en el quinto tema, ‘Alive’, hubo algo un poco más calmo, algo similar a una balada, un breve respiro. Es que SOA presentó un set muy potente, directo a la cara casi constantemente.

La banda es una maquinaria poderosa y perfecta. La solvencia de la base Portnoy/Andreoli es asombrosa, como si tocaran juntos desde siempre. ‘Bumblefoot’ y su guitarra hacen un aporte enorme. Y qué decir de Sherinian: ‘El Señor de los Teclados’. Un músico que destila técnica y buen gusto por los cuatro costados.

Capítulo aparte para Jeff Scott Soto, un cantante con grandes recursos técnicos y con un carisma escénico que sorprende. Baila, hace gestos, menea la cadera, usa cada parte de su cuerpo como instrumento de percusión…todo acompañando los arreglos de sus compañeros. Incluyendo solos de batería de Portnoy.

Después de ‘Asphyxiation’ y ‘Lost in Oblivion’, llegó lo que seguramente fue el punto más emotivo de la noche: ‘Desolate July’. Tema originalmente dedicado a David Z, bajista de Adrenaline Mob fallecido en 2017. Una vez dicho esto, Soto dedicó además la canción a su padre, quien murió recientemente. Casi se le quebró la voz al cantante, lo que no impidió una enorme interpretación de esta excelente canción.

La letra dice en varias ocasiones ‘with no chance to say goodbye’ (sin oportunidad de decir adiós). Al finalizar el tema, Soto se arrodilló, se persignó y, sin micrófono, miro hacia arriba y dijo ‘goodbye’. Emocionante.

Después de ese momento tan intenso, Soto se retiró del escenario, dando lugar a un solo de Sherinian que se convirtió en la intro de un aplastante ‘King Of Delusion’, que dio lugar a la épica ‘New World Today’.

Más adelante, hubo tiempo para un verdadero solo de Sherinian, que en un tramo recordó al ‘Eruption’ de Van Halen. Descomunal. ‘Bumblefoot’ miró todo el solo sentado en el suelo, casi detrás del telón. ‘Coming Home’ sirvió para una muy divertida presentación de la banda, en la que Soto hacía corear el nombre de cada músico. Ese fue el cierre del show.

El apoteósico bis fue ‘God Of The sun’, magnífico cierre para una noche inolvidable, con un tropezón de Soto cuando reingresaba a escena, al pasar detrás de la batería de Portnoy.

Muchos detalles interesantes: Portnoy, como habitualmente sucede, hace de todo durante el show. Se rasca la espalda con un palillo, mientras toca con una sola mano; bosteza, tapándose la boca con una mano, hace gestos al público, arroja palillos para arriba (cometiendo por una vez un error, tirando el palillo para cualquier lado, pero sacando rápidamente otro en su reemplazo, sin que se perdiera un solo golpe).

Increíble la precisión metronómica de Mike, que incluso tuvo tiempo para bajar corriendo de su tarima, entre dos temas, para ir a corregir la forma en que estaba plegado el telón, permitiendo con eso una mejor visualización del escenario por parte de algunos miembros del público que no lograban verlo bien. Inmediatamente, Soto hizo lo mismo del otro lado, logrando que algunas personas viesen mejor a Sherinian.

Y, al terminar todo, Mike tiró su asiento arriba de la batería. Al salir, agregó un pie. Y ‘Bumblefoot’ dio un pequeño golpe a un plato con su guitarra, lo que causó carcajadas en aquellos que percibieron el chiste.

¿Críticas? La voz de Soto un poco baja al inicio del primer tema y por momentos parecía muy preocupado por su pedalera. En algún tramo parecía perderse un poco el teclado. Pero en general, el sonido fue claro, contundente y a la altura de una banda de este calibre.

Y así pasó Sons Of Apollo por Argentina, esta aplanadora y poderosa maquinaria de rock, progresivo o como quieran llamarlo. Un show al que, no importa cuánto escriba, no puedo reducir a palabras. Hay que vivirlo.

ProducciónNWM Production / Los Teatros Producciones
Prensa: Gaby Sisti Press


SONS OF APOLLO

FUGHU

 

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