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Más de veinte años después, la historia tiene otro capítulo. Jack Owen, guitarrista fundador de Cannibal Corpse, rompió el silencio para explicar las verdaderas razones de su abrupta salida de la icónica banda de death metal en el año 2004. Lo que en su momento se atribuyó a una pérdida de pasión, era en realidad la punta del iceberg de una situación personal y profesional muy complicada.
Owen reveló en una entrevista que su vida estaba en un momento crítico: se divorció y su madre falleció. Sumado a ese dolor personal, dentro de la banda se generó lo que él describe como “un ambiente tóxico”. El guitarrista confesó que la verdadera chispa que lo hizo tomar la decisión fue la inminente toma de control del grupo por parte de un miembro de su entorno, algo con lo que no estaba dispuesto a lidiar.
En el 2004, su comunicado oficial fue mucho más discreto, alegando simplemente que su “corazón ya no estaba en ello”. Ahora admite que, aunque la rutina y el sueldo fijo ya no lo motivaban, el clima interno fue el factor decisivo. “Tenía que salir de ahí”, sentenció, marcando un final que buscaba alejarlo de esa presión constante.
Desde su salida, la carrera de Owen ha seguido en el mundo del extreme metal. Tras un paso por Deicide, desde 2017 es guitarrista de Six Feet Under, la banda liderada por Chris Barnes, exvocalista de Cannibal Corpse. Con ellos prepara el lanzamiento de su decimoquinto álbum de estudio y una gira europea para junio de este año, que por ahora no incluye fechas en España.
Después de más de dos décadas, la confesión de Owen arroja una nueva luz sobre uno de los capítulos menos comentados de una de las bandas más importantes del death metal, recordando que hasta en los escenarios más extremos, las dinámicas humanas pueden ser el verdadero desafío.

