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El pasado viernes 23, Zakk Wylde regresó a Buenos Aires con ZAKK SABBATH, su proyecto tributo a los padres fundadores del heavy metal. Luego de su paso por la ciudad en abril de este año junto a BLACK LABEL SOCIETY, el ex-guitarrista de Ozzy Osbourne volvió a encontrarse con el público argentino para rendir homenaje a una de las bandas más influyentes de la historia del rock pesado. En esta ocasión, el repertorio recorrió distintas etapas de BLACK SABBATH.

Desde el comienzo, el trío desplegó un setlist demoledor, cargado de riffs pesados y densidad sonora. Canciones como “Supernaut”, “Snowblind” y “Under the Sun/Every Day Comes and Goes” marcaron el pulso de una presentación en la que la guitarra de Wylde fue el gran foco. Con su característico sonido grueso y visceral, el músico imprimió su sello a estos clásicos sin perder de vista el espíritu original. Más adelante, “Tomorrow’s Dream” y “Wicked World” mantuvieron la intensidad, mientras que “Fairies Wear Boots” y “Lord of This World” reafirmaron el peso de un repertorio que sentó las bases del heavy metal y el doom.

A su lado estuvo el bajista John DeServio, compañero de Wylde en BLACK LABEL SOCIETY, quien asumió la responsabilidad de interpretar las líneas que inmortalizó Geezer Butler. Su aporte fue fundamental para sostener la base rítmica y preservar esa combinación de oscuridad, groove y pesadez que distingue a BLACK SABBATH. En esa misma línea, “Into the Void”, “Children of the Grave” y “Hand of Doom” aportaron algunos de los pasajes más densos de la noche, mientras que las breves piezas instrumentales “Orchid” y “Embryo” evocaron otra faceta de la identidad musical de la banda británica.

A lo largo de una hora y media, ZAKK SABBATH mantuvo la adrenalina de principio a fin. La presencia imponente de Zakk Wylde, tanto por su despliegue con la guitarra como por su personalidad sobre el escenario, marcó el desarrollo de un concierto que celebró la influencia de los maestros de Birmingham. Hacia el tramo final, “Behind the Wall of Sleep”.

Para el cierre, con los teclásicos “N.I.B.” y “War Pigs” fueron coreadas por todo el público en El Teatro Flores, selló una noche inolvidable para los seguidores de Zakk Wylde y de BLACK SABBATH. Con un repertorio cargado de historia, riffs monumentales y una interpretación directa, ZAKK SABBATH ofreció mucho más que un repaso por canciones emblemáticas: brindó un homenaje a una banda cuyo legado continúa resonando en el corazón del heavy metal.

Fotografía a cargo de Fabricio Larralde