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El pasado martes 2 de diciembre, el Café Iguana en Monterrey se rindió ante la oscuridad ceremonial de los suecos Tiamat. La banda, pionera del metal gótico y atmosférico, ofreció un concierto que fue mucho más que un recital: un viaje sensorial a través de su vasta discografía, donde cada canción funcionó como un capítulo de un grimorio musical. Desde el primer momento, la conexión con el público fue palpable, creando una atmósfera íntima y poderosa que solo un lugar como el Iguana puede contener.

El setlist fue una cuidadosa selección que honró tanto a los fans más antiguos como a los nuevos adeptos. La noche abrió con “Church of Tiamat”, un tema que sirvió como apertura ritualista, seguido por los clásicos “In a Dream” y “Clouds”. La primera parte del show incluyó joyas como “The Sleeping Beauty”“Divided” y un momento especialmente intenso con “Cain”, que elevó la energía del recinto. La mezcla entre la pesadez doom de “Mountain of Doom” y la atmósfera etérea de “Phantasma De Luxe” demostró el rango único de la banda.

La segunda mitad del concierto profundizó en su lado más melódico y oscuro con temas como “Brighter Than the Sun”“Whatever That Hurts” y “Cold Seed”. Canciones como “Do You Dream of Me?” y “Visionaire” mantuvieron al público en un trance colectivo, antes de llegar a un cierre monumental con el bis. El encore incluyó “Vote for Love” y “25th Floor”, culminando con el himno indiscutible “Gaia”, que cerró la noche entre aplausos y la sensación de haber sido parte de algo especial.

Setlist completo de la noche:

  1. Church of Tiamat

  2. In a Dream

  3. Clouds

  4. The Sleeping Beauty

  5. Divided

  6. Will They Come?

  7. Cain

  8. Love in Chains

  9. Phantasma De Luxe

  10. Mountain of Doom

  11. Brighter Than the Sun

  12. Whatever That Hurts

  13. The Ar

  14. Do You Dream of Me?

  15. Visionaire

  16. Cold Seed

  17. Messinian Letter

  18. Wings of Heaven
    Encore:

  19. Vote for Love

  20. 25th Floor

  21. Gaia

Fue una de esas noches que confirman el estatus de Tiamat como una banda de culto viva y potente, capaz de convertir un escenario en un espacio sagrado donde el metal gótico se siente tan fresco y necesario como en sus inicios. El Café Iguana fue testigo de un ritual difícil de olvidar.